Piero Moltedo Perfetti
MBA, Universidad Carlos III de Madrid
Director Escuela de Negocios
Universidad de Viña del Mar
Patrimonio de la ciudad era la concurrida Calle Valparaíso. Hasta hace un par de décadas los viñamarinos y visitantes gozaban de un tranquilo paseo por sus aceras. Incluso muchos se vestían para la ocasión, ya que además de ir a vitrinear, muchos aprovechaban para vitrinearse. Se “taquillaba” en dicha calle.
En su primera cuadra, desde la plaza hasta la calle Quinta, destacaba la confitería Serrano donde se guardaban los caramelos en recipientes de vidrio, la tienda Becal donde se vendían telas, La Triestina con sus helados, Cevasco como pastelería (y no como fuente de soda) y El Mago. Recuerdo cuando se inauguró el Carrusel, y todo Viña subía y bajaba por su pasillo en forma de tirabuzón o disfrutaba del primer ascensor panorámico. En esta cuadra sólo sobrevive el Banco Chile, el clásico Samoiedo, El Timbao y Bata.
En la cuadra siguiente, entre Quinta y Etchevers, recuerdo a la Sastrería Inglesa, tienda donde se vestían los abuelos y papás, y un gran estacionamiento que quedaba donde hoy está la Galería Pleno Centro. En el Portal Álamos, sólo rescatable Facetas y las cecinas Obermöller, local donde después estuvo Niñolandia. Al frente, Piccadilly.
Entre Etchevers y Villanelo, se encontraba la deliciosa tienda Hucke, la perfumería Liz, la farmacia Ewertz, la Casa Mori, Regalos El Bisonte, Flaño, las cecinas Otto Stark con sus chanchitos con delantal, el Café Mirabel con sus vitrinas con mazapanes con formas de animales, Kosa’s donde me vestían desde pequeño, con esa gran pileta de peces del estero, y Veneval, con todos los productos de “alta tecnología”.
En la siguiente cuadra, entre Villanelo y Traslavilla, la Casa Magnasco y la Ferretería Covadonga. Creo que en su vitrina siempre había animales embalsamados. No lo recuerdo del todo. También se encontraba los mariscos congelados Robinson Crusoe, el Emporio Gastronómico, donde en la vitrina se podía ver una máquina haciendo los capelettis y el hombre del mesón, con una habilidad única, envolvía 1/8 de queso rallado en pequeños papelitos café. Al final de la cuadra, se encontraba la Casa Hola, donde vendían de todo. Lo único que compré ahí fueron mis primeros dientes de vampiro, por $30 pesos.
Entre Traslaviña y Ecuador, la atención familiar de Cruciani, una tienda llena de lámparas de nombre Rambal, la joyería Levy y la farmacia Prat. Pero en esta cuadra lo mejor era la Casa Lily, donde en su vitrina había un tren Playmobil que entraba y salía por un túnel. Era asombroso.
Yo disfruté la Calle Valparaíso. Subí la primera escalera mecánica que hubo en Viña, en la Galería Florida. En época de Navidad, me deleitaba con el ambiente festivo, con el tren que circulaba con un viejito pascuero y su campana, cuando cerraban la calle, que era de doble tránsito, con la “choreza” que se estacionaba al medio y no en sus costados.
Cuando las multitiendas llegaron a la ciudad en Plaza Sucre y demolieron esas preciosas casas con jardines que ahí se encontraban, y posteriormente el Mall, con su comodidad y seguridad, la Calle Valparaíso comenzó a decaer. Hoy, la reactivación de lo que todos denominan “par vial” Álvarez – Viana, los nuevos edificios y la nueva población, harán revitalizar esta calle, que tantos recuerdos trae.
Foto de Rodrigo Ferrari: http://www.flickr.com/photos/rodrigoferrari/224417902/

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15 de agosto de 2009 a las 12:53
Magnifico recuerdo Piero, fueron años de magia, helados. chocolates Schiatino, conpletos en el León y en el Kiosko verde de la esquina de Quinta, que ya no recuerdo ni como se llamaba. Las cachemiras y los mocasines Argentinos que nos causaban la más delirantes de las envidias, los Jean’s Norteamericanos comprados a ciegas en los cerros de Valpaiso ( de esto ya hace más de 40 años).
Porqué no recordar también el aromático olor a meado y bosta de los caballos de las Victorias apostadas alrededor de la plaza y frente a Serrano de donde salía ese olor tan especial que ambientaba esa esquina.
Fueron años maravillosos vividos en esa taquillera calle en donde más de una vez nos enamoramos, dimos el primer beso e hicimos nuestro primer perro muerto. Es cierto que la llegada de los Mall y las grandes tiendas han ido mermando al comercio y se ha llenado del “cáncer” de vendedores callejeros y falsos artesanos.
Pero todo ello querido Piero tiene solución con creatividad y ganas de hacer las cosas bien.
Porqué no transformar esa Historica Calle Valparaiso en un gran paseo lleno de pequeños y agradables restaurantes, cafés, restobar, teatros, librerias, mesitas , faroles un lugar caminable, disfrutable, conversable, amable.
Un reto para el Municipio y los comerciantes, siempre se puede colocar la energía adecuada en el punto adecuado y volveremos a caminar de la mano por esa calle arrastrando varios años más en el cuerpo, pero la misma juventud en el corazón.
15 de febrero de 2010 a las 18:10
Yo también tenía los mejores recuerdos de la calle valparaíso, como hippie, como cadete naval y como ciudadano común de bajo perfil.
Pero el sábado 14 de enero del 2010, fuí a pasear a las 01 AM y quedé negativamente impresionado de la cantidad de delincuencia y desorden, más la ausencia total de carabineros, contrastando ampliamente con con- con y reñaca.
Me parece indolente la actitud de las autoridades al respecto, ya que nunca se debe entregar espacio a la delincuencia y los malos hábitos, puesto que con medidas menores se soluciona el problema.
Espero que alguien lea esto y opine si piensa que algo debe hacerse.
Saludos, Ignacio
21 de febrero de 2010 a las 2:38
Estimado señor Palacios Urzua:
Efectivamente y contrariamente a lo que usted dice, la calle Valparaiso de Viña del Mar ,(Por que de esa estamos hablando y no de la calle Valparaiso a las salida de su colegio, en los años 60, que solo visitaba para machucar el membrillo), si esta calle Valparaiso de Viña del Mar esta llena de cafes con mesas en la calle, pubs, restaurantes, cafeterias, fuentes de soda, chocolaterias y demases…
Pero tambien la querida y ahora sucia calle Valparaiso, esta llena de delincuentes, pokemones, blacks, punks, stinger, motoqueros baratos, “pobla” que llega en micros y trata de irse en taxi a media noche y bien curados! etc. etc… Si tienes suerte o es temprano quizas no te asalten… pero de que te machetean… “te machetean”!
Los tiempos cambiaron mi estimado señor Palacios. Ahora el proletariado tiene acceso al Samoyedo y ademas pudo apropiarse de una zona para su esparcimiento y expulsar a los ricos hacia lugares mas sofisticados a punta de escupos, flatos, asaltos y macheteo. Es el concertacionado progreso, señor Palacios U.